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25 julio 2013

DIFERENTES TEORÍAS SOBRE LOS RASGOS VOCÁLICOS

Desde 1867 la descripción de la articulación de los sonidos vocálicos se basó en el modelo bidimensional de la lengua arqueada, iniciado por A. M. Bell. Según esta propuesta, los órganos que modifican la forma de las cavidades son la lengua y los labios.
Por lo tanto el parámetro tenido en cuenta por los seguidores de este modelo eran el punto de mayor elevación de la lengua dentro de la cavidad oral. Las vocales se clasifican de acuerdo con:
1)- la altura a la que se eleva la lengua 2) la parte de la lengua que se eleva más. Siguiendo ambas dimensiones, cada vocal tiene una sola posición lingual: abierta o semi-abierta, cerrada y anterior, medial o posterior, respectivamente. Las demás variables articulatorias no eran tenidas en cuenta por relacionarse con las coordenadas linguales.
cuando se introduce la radiología como técnica de investigación, varios investigadores comprueban que existían posiciones linguales distintas de las predichas por el modelo bidimensional.
Fue Fant (1960) el primero que al estudiar la relación entre el resultado acústico y la configuración del tracto, aclara precisamente una relación fundamental en el análisis de los sonidos del habla. Por ejemplo en el terreno de las vocales demostró que lo relevante para la cualidad vocálica era el punto de mayor constricción a lo largo del tracto, incluida la cavidad faríngea. Debido a un estudio más exhaustivo de la acústica del tracto vocal y del nivel neuromotor de la producción del habla, se vio entonces que los fundamentos fisiológicos y que el poder de explicación de este modelo tenían fallas. Se pudo observar también que el tracto vocal es más constante que la posición de la lengua. Por lo tanto con la introducción de nuevas técnicas y con la adquisición de nuevos conocimientos, se sustituyó el viejo modelo por otro en el que los gestos articulatorios con determinada actividad neuromotora se combinan para crear ciertas formas resonadoras con propiedades de resonancia específicas.
La teoría del arco de la lengua sostiene que la cavidad faríngea es fija, por lo tanto, el punto o zona de mayor elevación de la lengua coincide con la región de mayor constricción para todas la vocales.
La nueva teoría articulatoria propuesta por Wood (1975) descarta ambas hipótesis y abarca todos los gestos articulatorios que inciden en la cualidad de la vocal y que son parámetros que se utilizan para describirlas. Por lo tanto la descripción de las vocales, según la teoría del arco de la lengua, no resulta satisfactoria ni correcta, ya que los datos aportados por el estudio radiográfico no dan validez a esta clasificación (Wood 1975,1982). El estudio sistemático de radiografías de articulaciones vocálicas reveló que la cavidad faríngea es móvil y que la zona de mayor elevación de la lengua no coincide siempre con la zona de mayor constricción.
Junto a esta idea podemos interrelacionar los conceptos de constricción y área; a mayor constricción menor área y viceversa. La mayor constricción que puede tener un sonido vocálico es de 0.3 cm2 de área. Un valor menor o sea una constricción mayor, genera turbulencias que dan lugar a una fuente de ruido, un parámetro pertinente al mundo de las consonantes no al de las vocales.
Con todos estos elementos y sumada a la observación de perfiles radiográficos, la nueva teoría articulatoria describe a las vocales sobre la base de cuatro parámetros:
1) localización de la constricción
2) grado de constricción
3) abertura oral
4) acción labial.
Si nos preguntamos de qué están hechos los sonidos del habla, de inmediato tomamos conciencia de que los rasgos, en general se originan principalmente por acción de la lengua. Este órgano aparece como el articulador que más protagonismo tiene en las distintas configuraciones del tracto vocal.
Desde su inserción en la puerta de entrada a la cavidad oral, realiza una serie de movimientos que son fundamentales para la producción tanto de vocales como de consonantes. Al contraerse por acción de sus músculos intrínsecos y extrínsecos y desplazarse de su posición de reposo, estrecha diferentes zonas del tracto y en diferente grado. Podemos indicar 4 zonas de localización de la constricción para las vocales en general, siguiendo las investigaciones de Wood.
1) a lo largo del paladar duro para las vocales palatales.
2) en el velo palatino para las vocales velares
3) en la faringe superior para las vocales velofaríngeas.
4) en la faringe inferior para las vocales faríngeas.

El grado de constricción, que no debe confundirse con el grado de elevación de la lengua, es controlado por la contracción de la lengua y el movimiento del maxilar. Este parámetro determina el grado de acoplamiento entre la cavidad anterior y posterior, es decir, la medida en que resuenan juntas o en forma independiente. Si la constricción es amplia, las 2 cavidades se influyen mucho; si se estrecha, se influyen poco. Una vez más el movimiento de lengua resulta, en parte, responsable del grado de constricción y puede manifestarse, como avance y retroceso de la raíz lingual o como ascenso y descenso del cuerpo lingual. Este último movimiento se puede dar en forma de dos gestos diferentes: el cuerpo se desplaza sin modificar la altura del maxilar inferior, componente lingual o se mueve por acción de este, componente mandibular. Estos gestos son los responsables del grado de abertura oral, del grado de constricción y del tamaño de la cavidad faríngea.
Con respecto a la abertura oral, los sonidos vocálicos se clasifican según la posición que adopte el maxilar inferior: abertura menor, como  en las vocales /i/ /u/, que se denominan cerradas y abertura más amplia como en las demás vocales que se consideran abiertas.
La acción labial, se puede manifestar como 2 gestos diferentes:
1) redondeamiento como en las vocales tipo /o/ /u/.
2) labios distendidos.
Ambos gestos constituyen un proceso activo que da a la abertura de la boca un determinado contorno y un grado de abertura, si bien sobre este último puede también influir el movimiento de ascenso y descenso del maxilar inferior. En las vocales /a/ /e/ /i/ no hay acción labial es decir son deslabilizadas; en estos sonidos, la distancia vertical entre los labios depende de la altura del maxilar.
En el departamento de radiología del Hospital de clínicas en Bs. As, se realizó en 1981 una serie de radiografías de vocales emitidas por un hablante. Por la utilización de esta técnica se pudo obtener la configuración básica de las articulaciones vocálicas del español rioplatense. Esto corrobora la propuesta de Wood (1975) y se describen desplazamientos de estructuras asociadas como el hioides y la valécula. La conformación del dorso de la lengua se adecúa a la del paladar en la articulación de las vocales palatales /e/ /i/. En la articulación de la /e/ la lengua desciende por acción del maxilar inferior, ello indica la relevancia del componente mandibular para distinguir a este sonido de /i/.

Lic. Daniel Guzmán - Fonoaudiólogo MN.8815